viernes, 16 de enero de 2015

Reflexiones de un día cualquiera...

Hoy, mientras pensaba que me tengo que dar una última (o eso espero) sesión de fisioterapia, mientras intentaba decidir cuando, me he dado cuenta de que tengo la agenda llena y que todo ese tiempo empleado, lo empleo en mí. En hacer lo que me gusta y me apetece y creo que es consecuencia de mi soltería.

Llevo más de cuatro años sin estar en una relación, y mientras hay gente que se compadece de mí, a mí me da mucha pereza el simple hecho de pensar en volver a tener pareja.

Sí me lo he planteado alguna vez en este tiempo, pero curiosamente ha sido con personas con las que sabía de antemano que era imposible que la historia pasara a mayores, ¿casualidad?

La soltería no es un estado ideal, al igual que no lo era estar emparejada. Tiene ventajas e inconvenientes, pero con el tiempo, a lo largo de estos cuatro años, he adaptado mi vida a ello, supongo que igual que la adapté en su día a eso de estar comprometida con alguien.

Hoy por hoy, hago y deshago a mi antojo, voy y vengo cuando me apetece, empleo mi tiempo en lo que me parece y decido por mí misma todos y cada uno de los pasos que doy sin contar, ni dar explicaciones, ni adaptarlos a las necesidades de nadie más que yo y he de reconocer que es algo adictivo.

Recuerdo que el que fue mi pareja, un día, tomando un café, él ya saliendo con su actual chica, me preguntó: ¿no te da miedo acostumbrarte a estar sola? En ese momento  no entendí muy bien la pregunta, no se me pasaba por la cabeza, por mis antecedentes, que este estado fuera a durar mucho, pero fíjate. Aún así, ahora me hace gracia ese "estar sola". Desde que salí del luto de la pérdida y volví a encontrar el norte tras la ruptura, no me he vuelto a sentir sola, igual que antes, he tenido momentos de aburrimiento o de apatía, pero nunca esa sensación de soledad que sí tuve alguna vez, especialmente en los últimos tiempos, mientras se suponía que compartía lo bueno y lo malo, todo, con otra persona.

Si me preguntáis que inconvenientes veo a esto de estar soltera, así, de pronto, solo se me ocurre uno importante: la escasez de sexo compartido. Y es curioso, porque cuando lo tenía a mano desperdicié miles de ocasiones para disfrutarlo (supongo que es una lección que ya no se me olvidará).

Lo único que siento es no darle la alegría a mi abuela de que tengo novio, para ella es muy importante, me lo recuerda de vez en cuando: "a ver cuando me traes al chico ese estupendo y maravilloso que me dijiste que algún día me presentarías", a lo que yo, hasta el momento siempre la contesto: "abuela, es que aún no lo he conocido".

Resumiendo: la vida me ha dado una visión muy distinta del mundo, me ha puesto el cristal de otro color para enseñarme que todas las opciones son válidas mientras estás bien dentro de tu pellejo y te dedicas a disfrutar de lo que tienes, en vez de lamentarte por lo que te falta.