jueves, 26 de septiembre de 2013

Funcionarios vagos y acomodados...

Soy funcionaria, ya lo he expuesto en otras ocasiones, además lo soy desde que tengo uso de razón laboral, apenas tenía 21 años cuando empezó mi carrera dentro de la Administración pública.

Hace un rato, cerca de las 10 de la noche, he recibido un mensaje de mi jefa (compañera y funcionaria también) diciéndome que había un problema con un expediente que probablemente la quitara el sueño, que si podía llamarme.

No he pensado en las horas que eran, ni en que estaba tranquilamente leyendo un libro. Simplemente he dejado el libro a un lado y la he dicho que sí.

Hemos hablado del problema (ella estaba, al mismo tiempo, dando la cena a su niño), lo hemos analizado y hemos buscado y encontrado la solución. Esto nos ha llevado unos 40 minutos.

Ambas nos hemos despedido, yo seguro y a ella se lo he adivinado por el tono de la voz, con una sonrisa y deseando que llegue mañana para hacer lo que procede.

Después he ido a por agua a la cocina dispuesta a retomar mi lectura. Iba pensando y me ha venido a la cabeza todas las veces que tengo que oir lo vagos y acomodados que somos los funcionarios.

He recordado comentarios del tipo "van a hacer acto de presencia y a pasar el día", "como tienen el puesto asegurado siguen la ley del mínimo esfuerzo" y cosas así.

He sonreído (una de esas sonrisas a medias que te haces a ti misma, hacia dentro), he cogido mi botellín de agua y me dispongo a seguir con mi lectura...

lunes, 9 de septiembre de 2013

Las riendas...

Ser feliz es una cosa tan ambigua que es difícil definirla. Para mí, simplemente consiste en sentirme bien conmigo misma.

Cuando no tengo conflictos internos, cuando soy capaz de tomar decisiones y asumir las consecuencias porque estoy segura de que estoy haciendo lo que debo, lo que quiero.

Cuando no hago nada que vaya en contra de mis principios y mis límites. 

Es en esos momentos, cuando estoy en equilibrio, cuando cualquier cosa de este mundo me hace sonreir, cualquier problema tan solo es algo que hay que solucionar y también es cuando puedo ayudar a otros y estar al lado de quien me necesita o simplemente me quiere.

Y solamente conozco una manera de lograrlo, queriéndome, cuidándome y estando atenta a mis necesidades.

Hasta hace un tiempo siempre fue así y ha sido ahora, que he dejado de hacerlo, cuando me he dado cuenta de que las riendas de mi vida debo manejarlas yo, no es responsabilidad de nadie lo que yo hago, lo que yo digo, lo que dejo de hacer o de decir, no es culpa de nadie que yo me sienta bien o mal, todo está en mis manos, la capacidad de elegir qué o quién me rodea solo es responsabilidad mía.

No lo pienses dos veces, quiérete y maneja tus riendas, nadie sabrá hacerlo mejor que tú mismo, solo hay que estar atento y escucharte...