martes, 5 de julio de 2016

Esos momentos "Bridget Jones"...

Hay momentos que son para ser grabados, no contados, pero voy a intentar encontrar las palabras que lo describan lo mejor posible...

Esta mañana, después de haber dormido mucho y bien tras dos días de escasas horas de sueño, me he levantado renovada. Y en ese estado de ánimo he pensado que era un buen día para estrenar el vestidito que me compré el sábado en las rebajas. Dicho y hecho, vestidito y tacones, nada raro para algunas personas, en mi caso, algo excepcional, normalmente unos vaqueros y una camiseta son mis atuendos.

Pues estaba en mi despacho sentada cuando se abre la puerta y aparece tras ella el director de una entidad bancaria de la localidad. Es un chico guapo, alto, atlético y muy simpático, una de esas personas que no pueden evitar atraer las miradas. Desde el umbral, me ha dado los buenos días con esa sonrisa que tiene y me ha preguntado dónde estaba el despacho del Secretario.

Le iba a dar las indicaciones desde mi mesa cuando he pensado "¡eh! que vienes monísima, no pierdas la oportunidad de lucirte un poco". Y sí, es que a las mujeres, aunque de una manera, normalmente, más sútil y elegante, también nos gusta extender las alas y pavonearnos, más cuando una está en el mercado y nunca se sabe que momentos agradables puede traer un paseillo.

He cambiado el plan sobre la marcha y he dicho -espera- y me he levantado de la silla. Al plantar los dos pies en el suelo ¡mierda! se me había dormido una de las piernas, pero ya no había marcha atrás, así que, entre tambaleos, cojera y una falta de estilo andando tremenda, pero con una sonrisa, eso sí, me he acercado hasta la puerta ¡ante todo dignidad!.

Él no ha podido evitar reirse, nada escandaloso, pero lo ha hecho...estoy segura de que le he cautivado.


miércoles, 9 de marzo de 2016

La nueva fuerza política.


He pasado de estar expectante ante las actuaciones de esas fuerzas políticas nuevas emergentes de un pueblo harto, a sentir que se pueden llegar a convertir en un circo.

Manuela Carmena, una mujer vivida, preparada, con una coherencia en el discurso, que de acuerdo o no con sus ideas, al menos merece la pena escuchar, de repente sale con las Reinas Magas.

Soy atea, mi opinión sobre la Iglesia es nefasta, no tanta sobre la fe personal que cada uno puede depositar en las creencias que considere.

Lo que me parece absurdo, ridículo, irrespetuoso y pueril es intentar transformar a la Iglesia y sus tradiciones utilizando prerrogativas públicas que se te han dado.

No sé si me explico, como Alcaldesa legítima, puede apoyar, no apoyar e incluso decidir sobre lo que la Administración de la que está al cargo financia o no financia, lo que no se puede hacer es decirle a la Iglesia si sus errantes peregrinos son mujeres u hombres. Y encima, basándolo en la igualdad. Creo que va a ser difícil tomar decisiones políticas más faltas de sentido que éstas.

Pablo Iglesias, Diputado de las Cortes, utiliza el Congreso y la visibilidad que pertenecer a esa Cámara le da para darse un beso con otro hombre. Esto me recuerda a las acciones que algunos actores llevan a cabo en apoyo a campañas sobre sus ideales o a performance preparadas en las calles para protestar o apoyar ciertas políticas. Lo que me hace pensar que Pablo Iglesias no es consciente de que ese ya no es su papel, que se ha presentado a unas elecciones como candidato a la Presidencia y que el tiempo que ahora le toca es el de hacer políticas, no pedir o llamar la atención de algún modo para que otros, los elegidos, las hagan.


Ada Colau, Alcaldesa de Barcelona, llega a un Salón de la Enseñanza y delante de las cámaras, claro está, desplanta a dos mandos militares que están en un stand del Salón ofreciendo el Ejército como alternativa de futuro.

Cuando alguien acepta un cargo público puede intentar cambiar las cosas, no voy a entrar a debatir sobre lo ilusa que me parece la idea de que un país puede prescindir de tener un Ejército o un cuerpo de policía, pero por encima de todo, debe saber que sus actos no solo la representan a ella y que esas faltas de respeto a una Institución pública, no reflejan sus ideas, sino su capacidad o no de estar a la altura. Voy a ver si me explico con un ejemplo que me parece más sencillo.

Se puede ser republicano y luchar porque España se convierta en una República eligiendo la vía política, la más adecuada en una democracia, por otra parte, pero la Monarquía se merece el respeto de que hoy y ahora es la institución establecida, porque sino, después, no podrás exigir ese respeto ni a los monárquicos, ni a nadie, para aceptar una República.

En su favor diré que todos estos actos, pueden ser producto de la inexperiencia y el "impetú juvenil", no por edad, sino por novedad, que supongo aún les invade ante los resultados obtenidos, más allá de sus propias previsiones, supongo.

Aún así, si algún día quieren que los tome en serio, deberán comportarse con la seriedad que sus nuevas responsabilidades exige, de momento, mi respeto hacia ellos se ha visto mermado por sus comportamientos, a mi entender, un tanto inmaduros y circenses.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Resaca post-electoral

No me gusta el resultado de las elecciones y, al mismo tiempo, me parece el mejor resultado que podíamos haber soñado, para bien o para mal, se necesitaba algo así.

Esta vez no hemos querido una mayoría absoluta, no hemos apoyado a un Rajoy, ni a un Sánchez, ni a un Iglesias, ni a un Rivera. Hemos querido que todos ellos formen un coro y nos ofrezcan un tema, una canción.

Se habla de pactos, del ¿cómo podríamos gobernar?, del qué pasará si ni Rajoy, ni Sánchez consiguen pactos suficientes.

Y no debería ser tan difícil, ni estar tan asustados, es normal que sea así ya que aquí siempre ha primado el poder y el control y siempre nos han vendido que si no hay mayoría no se puede gobernar, más bien, no quieren gobernar así.

¿Y si las políticas futuras fueran consensuadas, medidas por las partes, cediendo todos para llegar a acuerdos? Creo que es lo que estamos pidiendo a gritos.


Si me lee alguien del PP, dirá, yo no pido eso, yo quiero que gobierne el PP, o del PSOE, diría lo mismo, o muchos de los que han votado a C´s o Podemos, pero la realidad es que uno a uno somos granos de arena y entre todos hacemos nuestra playa, y hoy, nuestra playa tiene un mensaje claro, no queremos políticas ni de derechas, ni de izquierdas, ni del PP, ni del PSOE, ni de C´s, ni de Podemos, queremos que os sentéis y lleguéis a darnos una educación extraordinaria que compita con las mejores del mundo, un sistema sanitario excepcional, que se termine la corrupción que conlleva tanto poder en una sola mano, que nuestro sistema laboral dé trabajo digno y duradero y muchas otras cosas, en definitiva, que nos ofrezcáis una España de la que estar orgullosos de una vez por todas.

Ahora la piedra está en su tejado, nosotros ya hemos hablado.

Y esto es lo que esgrime mi resaca post-electoral.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Musas huídas...

Todas las noches desde hace semanas me entran ganas de escribir, todas.

No lo logro.

De repente algo me hace sentir, recordar, reir o concluir...y lo quiero escribir, lo quiero sacar fuera, pero en el mismo segundo, es otra cosa la que me hace sentir, recordar, reir o concluir...y así, continuamente durante minutos...y todo se embrolla, se mezcla, se vuelve borroso, todo, cada sentimiento, cada recuerdo, cada gracia, cada conclusión...

Y de nuevo una pantalla en blanco, a la espera, a la espera interminable de que la mente se aclare, se calme, se centre...

Las musas han huído.

viernes, 28 de agosto de 2015

Días inolvidables

Creo que este verano ha sido lo que ha sido porque todos los que vivimos esos momento mágicos veníamos de caminos tortuosos y encontramos la cima en el mismo tiempo y en el mismo lugar.

No sé la historia de casi nadie, fuimos muchos los que coincidimos, pero sí sé que esa energía, ese buen rollo, esas ganas de vivir (como lo llamó una de las protagonistas) confluyendo en tanta gente no puede ser cosa del azar.

Me alegro de haberlo vivido y de que todo lo anterior me haya llevado hasta ahí, hasta ese punto de inflexión que estoy segura de que marcará un antes y un después aún desconocido.

Inolvidable.


PD: Para mi hermana del alma.

viernes, 16 de enero de 2015

Reflexiones de un día cualquiera...

Hoy, mientras pensaba que me tengo que dar una última (o eso espero) sesión de fisioterapia, mientras intentaba decidir cuando, me he dado cuenta de que tengo la agenda llena y que todo ese tiempo empleado, lo empleo en mí. En hacer lo que me gusta y me apetece y creo que es consecuencia de mi soltería.

Llevo más de cuatro años sin estar en una relación, y mientras hay gente que se compadece de mí, a mí me da mucha pereza el simple hecho de pensar en volver a tener pareja.

Sí me lo he planteado alguna vez en este tiempo, pero curiosamente ha sido con personas con las que sabía de antemano que era imposible que la historia pasara a mayores, ¿casualidad?

La soltería no es un estado ideal, al igual que no lo era estar emparejada. Tiene ventajas e inconvenientes, pero con el tiempo, a lo largo de estos cuatro años, he adaptado mi vida a ello, supongo que igual que la adapté en su día a eso de estar comprometida con alguien.

Hoy por hoy, hago y deshago a mi antojo, voy y vengo cuando me apetece, empleo mi tiempo en lo que me parece y decido por mí misma todos y cada uno de los pasos que doy sin contar, ni dar explicaciones, ni adaptarlos a las necesidades de nadie más que yo y he de reconocer que es algo adictivo.

Recuerdo que el que fue mi pareja, un día, tomando un café, él ya saliendo con su actual chica, me preguntó: ¿no te da miedo acostumbrarte a estar sola? En ese momento  no entendí muy bien la pregunta, no se me pasaba por la cabeza, por mis antecedentes, que este estado fuera a durar mucho, pero fíjate. Aún así, ahora me hace gracia ese "estar sola". Desde que salí del luto de la pérdida y volví a encontrar el norte tras la ruptura, no me he vuelto a sentir sola, igual que antes, he tenido momentos de aburrimiento o de apatía, pero nunca esa sensación de soledad que sí tuve alguna vez, especialmente en los últimos tiempos, mientras se suponía que compartía lo bueno y lo malo, todo, con otra persona.

Si me preguntáis que inconvenientes veo a esto de estar soltera, así, de pronto, solo se me ocurre uno importante: la escasez de sexo compartido. Y es curioso, porque cuando lo tenía a mano desperdicié miles de ocasiones para disfrutarlo (supongo que es una lección que ya no se me olvidará).

Lo único que siento es no darle la alegría a mi abuela de que tengo novio, para ella es muy importante, me lo recuerda de vez en cuando: "a ver cuando me traes al chico ese estupendo y maravilloso que me dijiste que algún día me presentarías", a lo que yo, hasta el momento siempre la contesto: "abuela, es que aún no lo he conocido".

Resumiendo: la vida me ha dado una visión muy distinta del mundo, me ha puesto el cristal de otro color para enseñarme que todas las opciones son válidas mientras estás bien dentro de tu pellejo y te dedicas a disfrutar de lo que tienes, en vez de lamentarte por lo que te falta.

sábado, 29 de noviembre de 2014

A, B y C...

Supongamos que A es una trabajadora de un Ayuntamiento, B un policía cuyas funciones se desarrollan dentro de Comisaría y C un policía cuyos cometidos le llevan a la calle.

Con solo estos datos, ni A, ni B, ni C son mejores o peores entre ellos.

A estos tres individuos los hará mejor o peor personas sus comportamientos hacía el resto fuera del ámbito de sus obligaciones estrictamente hablando. Ya sabéis, amabilidad, educación, respeto...ese tipo de cualidades y valores.

Igualmente pasa como trabajadores, lo que los hará mejores o peores, laboralmente hablando será la calidad en el desempeño de sus funciones. Diligencia, compromiso, responsabilidad, implicación...ese tipo de cosas.

Ahora sí, en cuanto a datos objetivos como puede ser el nivel de riesgo laboral sobre su persona, solo con esos datos, sí se puede establecer una clara pirámide. A está en el nivel de riesgo más bajo, por no decir nulo (en situación normal, sin sucesos fuera de lo habitual, se puede grapar un dedo, hacerse un minúsculo corte con una hoja de papel...).

B, sin embargo, estaría en el nivel de riesgo medio, pues si bien es cierto que sus funciones habituales no entrañan un riesgo directo hacía su persona, dentro de su deber policial está la obligación de actuar ante la comisión de un delito.

Y C, sin ninguna duda, estaría en el nivel de riesgo más alto, sus funciones son directamente ir donde se comete un delito, salir a su encuentro, no entra ni la mala suerte, ni lo fortuito, es su día a día. Y esto me parece evidente, pero por si acaso, matizo. Eso no quiere decir que todos los días este expuesto a situaciones peligrosas, por suerte para todos, viviríamos en una especie de selva humana.

Y para terminar, decir que igual que el nivel de riesgo no hace ni mejor, ni peor a C, ni como persona, ni como trabajador, tampoco lo hace ni más, ni menos imprescindible que a A o B. Vivimos en una sociedad y todos somos imprescindibles, el panadero que hace el pan, el policía que de la manera que sea vela por la seguridad, el electricista que arregla una avería, el músico que compone y da ratos de ocio....bueno, de A a veces me pregunto que tan necesaria es ;)). No es cuestión de competir, la clave está en reconocer a cada uno lo que le corresponde partiendo de que todos somos igual de importantes o de poco importantes, según se mire.

Y esta es mi opinión y mi forma de ver la vida, solo eso.

Con cariño y respeto hacía los tres, B, C y D (a D no os lo he presentado, pero en esta ocasión ha llegado como guinda del pastel)